El ayuno bíblico
En estos días muchos interrogantes y confusiones surgen en la mente de muchos hermanos a causa del énfasis desmedido y anti bíblico que algunos le imprimen al ayuno.
Desde el punto de vista natural y humano, el ayuno ha sido practicado en todos los tiempos y en todas las naciones, especialmente en tiempos de pena y aflicción, pues la constitución del cuerpo humano, bajo tales circunstancias de dolor, rehúsa el alimento. (Jonás 3:5). Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Jonás 3:5
El ayuno Judío
En la ley ceremonial dada por Dios al pueblo hebreo por medio de Moisés, Dios estableció un día de ayuno al año para toda la nación, el Día de la Expiación. (Levítico 23:27-32). A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo. A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo. Levítico 23:27-32
En tiempos del Profeta Isaías, o sea, mil años después de establecida la ley de Moisés, los judíos ya habían fallado el propósito y el espíritu del ayuno, y Dios tiene que reprenderlos. (Isaías 58:3-4). ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. Isaías 58:3-4
Por estos versículos podemos ver claramente que ellos ayunaban, pero a la vez murmuraban; ayunaban, pero a la vez hacían su gusto, su voluntad; ayunaban, pero a la vez oprimían; ayunaban, pero a la vez contendían y debatían a ver cuál ayunaba más días; ellos ayunaban, pero a la vez herían.
El ayunar así, no importa cuántos días uno ayune, no tiene ningún valor, ni tampoco Dios oye.
En tiempos del Profeta Zacarías, o sea, mil doscientos años después de la Ley de Moisés, los judíos tenían cuatro ayunos principales al año, en vez de uno. (Zacarías 8:19) Dios les preguntó por boca del mismo Profeta: "¿Habéis ayunado para mí?" (Zacarías 7:5). Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz. Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí? Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz. Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí? Zacarías 8:19
Zacarías 7:5
Y en el tiempo de Cristo, o sea, quinientos años después de Zacarías, los judíos tenían ciento cuatro ayunos al año. Por eso el fariseo que menciona Cristo en (Lucas 18:12), oraba, diciendo: "Ayuno dos veces a la semana". ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Lucas 18:12
Con este maratón de ayunos de ciento cuatro ayunos al año, sólo para ayunar, ellos crecían en la letra de la Ley, pero no en la gracia ni en la justicia de Dios, pues no eran justificados. El ayuno en sí mismo, o el número de días que uno ayune para hacer mención o alarde de ello, no tiene validez en la presencia de Dios.
Por esto, Dios, por boca del profeta Jeremías, les dice: "cuando ayunen yo no oiré su clamor" (Jeremías 14:12). Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. Jeremías 14:12
El ayuno bíblico
El ayuno bíblico significa abstenerse de alimento para dedicar el tiempo a Dios. (No es dejar de comer y dedicarse a otra cosa.)
El ayuno bíblico humilla el alma delante de Dios. (Salmos 35:13). Crucifica los apetitos y les niega sus deseos para dar todo el tiempo a Dios y a la oración. (2 Samuel 1:16-23; 1 Corintios 7:5). Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová. Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser. ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!
¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat,
Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón;
Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. Montes de Gilboa,
Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;
Porque allí fue desechado el escudo de los valientes,
El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes,
El arco de Jonatán no volvía atrás,
Ni la espada de Saúl volvió vacía. Saúl y Jonatán, amados y queridos;
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas,
Más fuertes que leones. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová. Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser. ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!
¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat,
Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón;
Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. Montes de Gilboa,
Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;
Porque allí fue desechado el escudo de los valientes,
El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes,
El arco de Jonatán no volvía atrás,
Ni la espada de Saúl volvió vacía. Saúl y Jonatán, amados y queridos;
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas,
Más fuertes que leones. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Salmos 35:13
2 Samuel 1:16-23
1 Corintios 7:5
La oración en muchas ocasiones necesita del ayuno bíblico para su victoria y su eficacia. El ayuno bíblico a logrado grandes victorias, combinado con la oración y con la fe. El ayuno bíblico es una doctrina bíblica. (2 Crónicas 20:1-25). Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos. Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos. Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. 2 Crónicas 20:1-25
El ayuno bíblico es uno solo. No hay un ayuno de Jehová, ni un ayuno del Señor, ni un ayuno del Espíritu Santo.
¿Cómo es el ayuno bíblico?
Nuestro Señor Jesucristo ofrece instrucciones específicas sobre cómo es el ayuno bíblico. (Mateo 6:16-18). Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:16-18
Es decir, nadie debe saber que estamos ayunando, mucho menos nadie debe saber cuántos días llevamos ayunando o cuántos hubimos de ayunar. Jesús dice que hacer mención, o promoción, o alarde, o llamar la atención sobre el ayuno o los muchos días de ayuno que hemos hecho, es hipocresía y fariseísmo.
Jesús dice cómo debemos hacer el ayuno bíblico. (Mateo 6:18). para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:18
Todos los cristianos debemos practicar el ayuno bíblico. La Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, no ofrece reglas en cuanto a cuán largo debe ser el ayuno, o con cuánta frecuencia, o por cuántos días. Esto es determinado por la persona misma en secreto con Dios y conforme a su deseo y necesidad.
Conforme a la Palabra de Dios, podemos ver claramente que el ayuno debe tener un propósito definido; debe practicarse por necesidades definidas. Por esto en la Biblia tenemos casos cuando Dios por boca del profeta, convocaba al pueblo al ayuno y al arrepentimiento ante la inminencia de un juicio. Por lo mismo es bíblico y correcto que el pastor, por dirección divina convoque a la iglesia al ayuno por algunas necesidades de la misma.
En cierta ocasión cuando los discípulos no pudieron sanar a un endemoniado, le preguntaron a Jesús. (Mateo 17:19-21). Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. Mateo 17:19-21
Aquí la razón principal que dio el Señor es por la poca fe. La fe necesita la oración, y la oración necesita el ayuno. Por medio de la oración y el ayuno, y la meditación de la Palabra de Dios y la fe es fortalecida, y entonces se manifestarán los resultados milagrosos. Es decir, el ayuno, o los muchos días de ayuno que uno puede hacer, no son para uno ganar méritos, ni para establecer un record de ayunos, ni para romper el record de Cristo, ni para impresionar a Dios ni a los demonios.
Uno ayuna para el cultivo y fortalecimiento de su propia vida espiritual. Quien ayune un día, o quien ayune cuarenta y un días no debe estarlo proclamando. El Señor enfatiza que esto debe ser un asunto privado, secreto. (Mateo 6:18). para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:18
El ayuno excesivo y sin propósito que hace que la salud se quebrante y que hace que se desatienda la familia, y por lo mismo surjan escándalos, es contrario al buen testimonio del Evangelio. Conozco bien un caso de uno de esos mal llamados profetas, que le profetizó a un pastor que tenía que quedarse en la casa en ayuno sin venir a la iglesia por espacio de unos meses. El tonto pastor creyó la falsa profecía y a la semana tuvo que salir de un encierro porque el falso profeta le dividía la iglesia.
Un predicador radial dijo que un determinado hermano llevaba veinte días de ayuno, y que él iba a orar por ese hermano y que el tal hermano iba a salir danzando en el Espíritu, para que todos vieran que a los veinte días de ayuno todavía hay fuerzas para danzar.
Ya hemos dicho que el verdadero ayuno bíblico no es para acumular días, ni para ver quien resiste más, ni para competir, ni para ver quién tiene más fuerza, ni para ofrecer un espectáculo. El Señor dice que no hay que mostrar nada a los hombres; si ayunas, o cuántos días ayunes, o si tienes fuerzas, o si no las tienes. La recompensa del que ayuna proclamándolo es que todos saben que está ayunando, saben cuántos días ayunó, que conserva fuerzas físicas, etc.
Pero el que ayuna para el Padre Celestial que está en secreto, el Padre Celestial que ve en secreto le recompensará en público. El ayuno mismo, ni la cantidad de días de ayuno que se haga, no es lo que realmente cuenta delante de Dios, sino los motivos del corazón y el espíritu con que se haga.
El fariseo ayunaba dos veces en semana, o sea, ciento cuatro ayunos al año. (Lucas 18:11-12). Por medio de sus muchos ayunos él quería aparecer más espiritual que nadie. El publicano no ayunó, y si ayunó no lo mencionó. No hay que mencionarlo. (Lucas 18:13-14). El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18:11-12
Lucas 18:13-14
Es un triste hecho que se repite en la experiencia de muchos, que cuando se hacen ayunos que no son conforme a la Biblia, hay el peligro de extraviarse de la sana doctrina, hay el peligro de oír voces, de recibir visiones y revelaciones raras que tampoco son conforme a la Palabra de Dios.
En (1 Timoteo 4:1-3), dice, "que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios". Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. 1 Timoteo 4:1-3
Estos espíritus engañadores y estas doctrinas de demonios no se presentan como tales, sino con mucha astucia, habilidad e imitación, diciendo cosas que parecen bien, correctas, bíblicas, etc.
En ese mismo pasaje nos dice la Biblia, que esos espíritus engañadores, en un intento de aparecer más santos y más puros que la Biblia misma, ellos "prohibirán casarse". "No te cases para que seas más santo". El incauto lo cree. Pero el casarse o no casarse no añade ni quita santidad a nadie. La Biblia dice: "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla". Lo deshonroso y vil es el adulterio y la fornicación, y a los tales "los juzgará Dios". (Hebreos 13:4). Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Hebreos 13:4
El mismo pasaje también señala que estos espíritus engañadores, "mandarán abstenerse de los alimentos". He conocido a muchos que se han puesto a ayunar siguiendo espíritus engañadores y han tenido terribles fracasos.
Hace algún tiempo un hermano recién convertido en el Centro Evangelístico, me dijo que él sentía por el Señor ayunar cuarenta días encerrado en una urna de cristal en la Plaza de Colón en San Juan, para que todos lo vieran y se arrepintieran. Lo orienté, le mostré por la Biblia que eso no podía venir del Señor; él comprendió y vive agradecido de la orientación recibida.
Siempre hay que tener cuidado con aquellos que toman la oración y el ayuno o los muchos días de ayuno que hacen y lo proclaman como un medio de propia promoción para ganar ascendencia ante el pueblo.
Veamos qué dice el Señor nuestro Dios; hastiado de tanto maratón de ayunos, de tanta competencia y de tanta ostentación sobre el ayuno. (Isaías 58:4-7). He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?
¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?
¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Isaías 58:4-7
Sí, amados, es necesario orar siempre y no desmayar, es necesario orar sin cesar. Orar es bueno, es necesario, es vital; pero hay una manera correcta y bíblica de orar, y una manera incorrecta y anti bíblica de orar.
Jesús censuró a una clase de gente que oraba mucho. (Mateo 23:14). ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. Mateo 23:14
De la misma manera, es bueno y necesario ayunar, pero hay una manera correcta y bíblica de ayunar y una manera incorrecta y anti bíblica de ayunar.
En todo tenemos que ajustarnos a la Santa Palabra de Dios, pues como hemos visto, todo lo incorrecto y anti bíblico trae confusión, desorden, apostasía y condenación.
Oremos y ayunemos, pero como Dios manda.
Y tiene que ser así, como Dios manda en Su Palabra, porque uno puede ser sincero en lo que cree y en lo que hace, pero puede estar sinceramente equivocado. Nosotros no podemos gobernar nuestra vida y conducta cristiana meramente siguiendo visiones, revelaciones, experiencias, sentimientos que nosotros podamos tener, y mucho menos si son visiones, revelaciones, experiencias y sentimientos ajenos.
Nuestra vida cristiana tiene que ser gobernada conforme la Santa Palabra de Dios, tiene que ser "como dice la Escritura".
Que Dios nos ayude a no ser seducido por tanto espíritu engañador y tantas doctrinas de demonios que tanto están apareciendo y proliferando en estos días del fin.
Preguntas
1. ¿Cómo era el ayuno judío?
2. ¿Cuántas clases de ayuno hay?
3. ¿Cómo es el ayuno Bíblico?
4. ¿Cuándo y cuántos días debemos ayunar?
5. ¿Qué propósito debe tener el ayuno?