Dicha grande es la del hombre

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Dicha grande es la del hombre, Cuyas sendas rectas son; No anda con los pecadores, En actuar de perversión. A los malos consejeros Deja, porque teme el mal: Huye de la burladora Gente impía sin moral.

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Antes, en la ley divina Cifra su mayor placer Meditando día y noche En su divinal saber. Este, como el árbol verde, Bien regado y en sazón, Frutos abundantes rinde Y hojas que perennes son

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El prospera en lo que emprende Y le sale todo bien: Más funestos resultados Los impíos siempre ven. Porque Dios la senda mira Por la cual los suyos van; Otra es la de los impíos: Al infierno bajarán.