Tras el ocaso despunta el alba, El Sol fulgente su luz dará; Ya viene el día de eterna dicha, Con Cristo en gloria, ¡Oh que sera!
Tras el ocaso
Tras el ocaso nada de sombras, No habrá más llanto, no habrá ansiedad; Allá en el cielo disfrutaremos De sempiterna felicidad.
Tras el ocaso la tierna mano De Dios el Padre me sostendrá; A las mansiones que ha preparado Para sus hijos, me llevará.
Tras el ocaso vislumbro un cielo, Dónde me espera mi Salvador; Con mis amados seré reunido En las moradas de luz y amor. Amén.