Dios no nos deja huérfanos, Mas como prometió, Nos manda el Santo Espíritu, Que llena de su gran virtud Al ser que le esperó.
Pentecostés para todos
¿Ha venido a ti? ¿Ha venido a ti, El Espíritu Consolador? Dios convencerá al mundo del mal, Cuando venga el Consolador.
¡Oh! Santos, Dios os llama hoy, Su plenitud tomad; Es para todos igual El Santo Huésped celestial, Espíritu de verdad.
Jesús promete un Pentecostés A cada corazón; Postrados, pues, roguémosle, Y esperemos por la fe, El prometido don. Creyentes, para todos hay, El gran Consolador, Y las señales seguiran, En otras lenguas hablaran, Promesa del Señor.