Fortaleza

La vida cristiana atraviesa pruebas, oposición y momentos de debilidad. La fortaleza del creyente no nace del orgullo humano, sino de la confianza en Dios y de la espera fiel en sus promesas.

Quienes esperan en el Señor renuevan sus fuerzas y pueden perseverar en el servicio, en la oración y en la obediencia a la doctrina. Esa fortaleza sostiene a la iglesia en su misión evangelística y le permite avanzar con ánimo firme, aun cuando el camino exige entrega y constancia.

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Nota: Esta es una interpretación del significado del lema

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