Humillación

Entrar en el reino de los cielos exige volverse como un niño: reconocer la propia necesidad y depender de Dios con sencillez. La humillación es la actitud que permite al creyente recibir la gracia del Señor sin orgullo ni autosuficiencia.

Cuando el miembro se humilla delante de Dios y de la iglesia, el camino del perdón y la restauración se abre. La disciplina eclesiástica busca probar la sinceridad del arrepentimiento, pero siempre con el propósito de levantar al caído y guardar el testimonio de la congregación. Humillarse bajo la mano de Dios es el camino hacia la exaltación en su debido tiempo.

1 Pedro 5:6

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

Nota: Esta es una interpretación del significado del lema

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