Sacrificio
El sacrificio cristiano comienza en la cruz, donde Cristo entregó su vida por la humanidad. En respuesta a ese amor, el creyente presenta su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, consagrando tiempo, recursos y servicio al Señor.
Ofrecer sacrificio de alabanza y hacerlo todo para la gloria de Dios implica renunciar al egoísmo y vivir en obediencia a la Palabra. La iglesia avanza cuando sus miembros sirven con entrega, sostienen la obra con fidelidad y dan testimonio de un amor que se expresa en hechos.
Hebreos 13:15
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
Nota: Esta es una interpretación del significado del lema
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