Clamor

Clamar a Dios es levantar la voz del corazón con urgencia, fe y dependencia. La oración no es un ritual vacío, sino el medio por el cual el creyente busca al Señor, intercede por otros y presenta sus necesidades delante del trono de la gracia.

La doctrina enseña que debemos orar sin cesar, con fe y de todo corazón. Cuando la iglesia clama unida, se fortalece la comunión, se abren puertas para el avance del evangelio y se experimenta la respuesta de Aquel que invita a su pueblo a buscarle y confiar en sus promesas.

Jeremías 33:3

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Nota: Esta es una interpretación del significado del lema

Imágenes del lema