Sometimiento

La llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios.

El sometimiento a Dios no es debilidad, sino la actitud que abre el corazón a su dirección. Cuando la voluntad humana se inclina ante la voluntad divina, el creyente deja de resistir la obra del Espíritu Santo y permite que la Palabra de Dios transforme su vida por dentro y por fuera.

La doctrina enseña que la santidad exige separarse del pecado y dedicarse por entero al Señor. Ese camino comienza con un corazón rendido que confía en que las promesas de Dios se cumplen cuando obedecemos con fe. El sometimiento es, en este sentido, la llave que abre la puerta a las bendiciones que el Padre reserva para quienes le buscan de verdad.

Santiago 4:7

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Nota: Esta es una interpretación del significado del lema

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