Limpieza

Dios es santo y exige que sus hijos lo sean también. La santidad significa estar limpio de toda inmundicia, separado del pecado y dedicado por entero al Señor. Esa limpieza alcanza tanto el corazón como la conducta exterior.

La Palabra de Dios, la sangre de Cristo y la obra del Espíritu Santo son los medios por los cuales el creyente es santificado. Perfeccionar la santificación implica apartarse de toda contaminación de carne y de espíritu, guardándose sin mancha de este mundo. La limpieza interior se manifierta en una vida de justicia que honra a Dios y fortalece el testimonio de la iglesia.

2 Corintios 7:1

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Nota: Esta es una interpretación del significado del lema

Imágenes del lema